sábado, 9 de agosto de 2008

Lecciones de Beijing 2008

Es curioso como en estos días todo el mundo parece interesarse por modalidades deportivas de cuya existencia no se había percatado en al menos cuatro años, como el nado sincronizado, el salto largo triple combinado o el judo femenino categoría hasta 48 kilos.

Así es que aprendí que el piragua no es lo mismo que teto pero abajo del agua (si aún no sabes que es el teto, la vieja respuesta es agachate que te la meto), sino que realmente existe un deporte llamado piragüismo, mejor conocido en criollo como kayaking o carreras de canoas.

Y hablando de deportes y sexualidad, siempre pensé que los deportes más sensuales eran el tenis (jóvenes en faldas cortas lanzando gemidos) o el volley de playa (brasileras bien bronceadas y no demasiado musculosas en bikini). Hoy descubrí que eso no es nada en comparación con el erotismo explícito del judo. Me vi varios de los combates y la verdad es que no logré descifrar como se reparten los puntos, lo único que pude entender es que se trata de una especie de agresiva danza de dominación sexual: dos oponentes tironeándose de las ropas, revolcándose en el suelo, montándose el uno al otro y obligándose a ahogar la cabeza en la pelvis del rival. La verdad es que tiene mucho sentido, se sabe que para deportes de combate que sirvan de defensa personal, alcanza y sobra con el tiro al blanco. Ante las presuntuosas demostraciones de virilidad fálica del salto con garrocha o el lanzamiento de jabalina, el judo masculino hace un buen trabajo de balanceo, otorgándole legitimidad a otras formas de relaciones amorosas.

Espero que hasta Lóndres 2012 logre aprenderme qué modalidades y en qué orden conforman el triatlón y el pentatlón sin mezclarme; ése es mi desafío deportivo para estas olimpiadas, la otra lección que me quiero aprender. La veo díficil, lo más probable es que a un mes de finalizar los juegos de Beijing ya ni sepa calcular cuántas modalidades hay en cada uno.

2 comentarios:

  1. me quedo con el bolei... es con menos ropa.

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  2. Siempre me parecieron muy aburridos los juegos olímpicos, lo malo, es que sin saber como, acabas delante del televisor viendo las disciplinas deportivas más bizarras con ansiosa expectación.

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