A través de menéame, me encuentro con esta interesante lista de "32 novelas de ciencia ficción que debería leer". Obedientemente, me anoto otros 14 libros a la interminable lista de libros que debo leer algún día. Les dejo algunas anotaciones sobre los otros 18 que ya han pasado por mis manos.
1984 de George Orwell, Farenhait 451 de Ray Bradbury, Un mundo feliz de Aldos Huxley. De todas las novelas de la lista, estas tres son sin duda las que más trascienden del género de la ciencia ficción. Se trata de "distopías", futuros cercanos en los que se establece un orden social opuesto al útopico o ideal. Si hay que elegir una me quedo con 1984, la obra más importante e imperdible de toda la lista. Para los vagos está la película Equilibrium, que mezcla motivos tomados de cada uno de los tres libros con escenas de acción al estilo Matrix.
La máquina del tiempo de H.G. Wells. También se la podría considerar como una distopía. Pero a diferencia de las anteriores, no te deja esos incómodos escalofríos, esa senzación de que el mundo de pesadilla que describe ya está aquí a la vuelta de la esquina (senzación especialmente fuerte en 1984). Se aleja a un futuro mucho más lejano y simple, donde la evolución humana ha derivado en dos razas, los antiguos burgueses que viven felices, despreocupados e indefensos sobre la superficie, y los antiguos proletarios que viven bajo tierra, esperando aún para ejecutar su venganza.
Rebelión en la granja de George Orwell. La verdad es que no sé que hace este libro en un selección de libros de ciencia ficción. Más bien entraría en el género de las fábulas de animales como las de Esopo. Eso sí, Esopo nunca trató de cerdos a la cúpula del partido comunista soviético. Otro imperdible.
La fundación de Asimov. Originalmente una trilogía, luego se añadieron una cantidad de tomos más. Asimov es un genio de las vueltas de tuercas y los desenlaces inesperados. Hasta la mitad del segundo libro, es realmente atrapante, pero luego se le va la mano y retuerce demasiado, ahogando el argumento. Yo, Robot del mismo autor (también en la lista) me gustó mucho más, el cuento del Robot que emula a Descartes es impagable. El mejor cuento de Asimov, sin embargo, está en otra colección: Atardecer, de "Atardecer y otros cuentos".
El juego de Ender de Orson Scott Card. Me gustó más el argumento secundario que el principal, los dos niños genios que manipulan a la opinión pública sirviéndose de identidades virtuales utilizadas para internet, mediante las que logran poco a poco convencer a las grandes potencias de firmar un tratado de paz. Uno de los casos raros donde la secuela es mejor que el original, más que el Juego de Ender, recomiendo la segunda parte de la saga, "La voz de los muertos". También recomiendo el artículo humorístico de inciclopedia sobre la saga.
Mundo Anillo de Larry Niven. Muy imaginativo, me gustó mucho. De la parte en que explica la ingienería del mundo anillo no entendí ni jota, tuve que hacer un buen esfuerzo para imaginarme el anillo descripto. La tapa debería venir con una ilustración a prueba de tontos. Dejando eso de lado, como novela de aventuras es excelente. Lo que me molestó es que practicamente todos los personajes femeninos de la novela y de su continuación ("Los ingenieros del mundo anillo"), son putas. Por cada libro de Niven, para compenzar, habría que leerse uno de Ursula Le Guin, escritora de ciencia ficción feminista.
La naranja mecánica de Anthony Burgess. No sé que me gusta más si el libro o la película. Si son de los que quedaron fascinados con la película, vale la pena leerse el libro, y si no, también. Recomiendo el artículo de humor de inciclopedia sobre la película.
¿Sueñan los androídes con ovejas eléctricas? y Reporte Minoritario de Philip K. Dick. Philip K. Dick es el único escritor que conozco que las películas basadas en sus libros son mejores que los libros. Tiene ideas brillantes, pero como narrador no destaca. Mejor ver directo Blade Runner de Ridley Scott (basada en la primera), Reporte Minoritario de Steven Spielberg, o Total Recall de Paul Verhoeven, también basada en un cuento de Dick. Lo único que lamento de estas adaptaciones, es que Blade Runner no aprovecha suficiente las ideas de Dick sobre las réplicas robóticas de animales utilizadas a modo de mascotas. Las partes místico-religiosas, en cambio, me parece que Scott hizo bien en salteárselas.
Frankenstein de Mery Shelly. Shelly al igual que Dick, fue muy original con su idea, pero como novelista dejaba mucho que desear. Lo mismo se puede decir de Bram Stocker, el otro creador de un monstruo que se hizo más eco en el cine que en la literatura, el Conde Drácula.
Dune de Frank Herbert. Otro más con buenas ideas que no era buen redactor. En la novela hay personajes capaces de adivinar los pensamientos de otros personajes que a su vez son capaces de adivinar lo que el otro piensa que ellos piensan y así sucesivamente, hasta el hartazgo. A este no lo salva ni el cine, la versión cinematográfica es sencillamente paupérrima. No comprendo como el libro y la película son tan populares.
Neuromante de William Gibson y Viaje de 20.000 leguas submarinas de Julio Verne. Estos dos me aburrieron tanto que no los pude terminar. Al de Verne lo dejé al llegar al detallado catálogo de las plantas, rocas y bichos marinos que el capitán Nemo guarda en su museo subacuático. Gibson no me acuerdo a que altura me perdió como lector, en algún punto llega a acumular demasiadas descripciones detalladas de futurismos bizarros mediante neologismos de su cocecha. Espero algún día armarme de coraje para arremeter nuevamente contra estás dos obras, consideradas obras claves para la historia de la ciencia ficción.
Forastero en tierra extraña de Robert Heilein. Lo comenté en un post anterior.
Guía del autoestopista galácito de Douglas Adams. Esta magistral aplicación del humor absurdo a la ciencia ficción merece un post aparte. Proximamente.