lunes, 21 de abril de 2008

Chistes de judíos, negros y homosexuales

¿Está bien contar chistes acerca de minorías según etnia, religión y de tendencia sexual? ¿Se trata de un acto ofensivo y racista o son solamente unas bromas inofensivas que deben ser tomadas a la ligera?

El problema con este tipo de chistes es que la gracia se basa en dar por naturales y sobreentendidos los prejuicios y generalizaciones sobre los distintos grupos. Veamos un ejemplo:

"Un niño, hijo de padre judío y madre negra pasa por un negocios de bicicletas y ve una hermosa bici último modelo que está en exhibición. Pega su cara a la vidriera del negocio y se queda mirando la bici con cara de sufrimiento e indecisión. Pasa allí horas y horas, hasta que el encargado del negocio sale a preguntarle si se siente bien, el niño se escapa corriendo a su casa. Cuando llega, va derecho a sus padres y les pregunta:
- ¿Papá, mamá, qué soy más, negro o judío?

- ¿Qué importa hijo? ¿Para qué quieres saber?

- Es que hoy vi una bici que me gusta y no sé si robarla o pedir descuento."

Hay que admitir que el chiste es bueno. ¿Qué lo hace tan gracioso? Tranquilos, no voy a cometer el delito de arruinar un chiste explicándolo. Justamente, el problema está en aquello que no requiere explicación, no aquello que dice, sino en aquello que deja sin decir, pero que el interlocutor entiende de todos modos. El que cuenta el chiste no debe aclarar primero que los negros tienen fama de ladrones y los judíos tenemos fama de tacaños, debe darlo por obvio, de la misma manera que da por obvio que todos saben qué es una bicicleta. De esta manera, aunque no sea esa la intención, el que cuenta el chiste coloca a los dos estereotipos al mismo nivel que esos otros conocimientos básicos que son la base de nuestra cultura y posibilitan la comunicación. Este tipo de chistes no sólo difunden los prejuicios, sino que ayudan a arraigarlos más profundamente en la sociedad.


Por otro lado, no se puede atribuir el origen del problema a los chistes. Para que el conocimiento y la comunicación sean posibles el ser humano no tiene más remedio que generalizar. Toda persona recibe constantemente una cantidad inabarcable de información, que para poder ser asimilada es clasificada en esquemas. Cada vez que vemos un par de ruedas unidas por una cadena con un asiento y un manubrio, no hace falta que nos preguntemos qué es o para qué sirve, ya lo sabemos porque todos esos elementos entran dentro de nuestro esquema de bicicleta. Esto también es válido cuando la información recibida se refiere a las personas, si no fuera por los esquemas no podríamos discernir niños de ancianos, hombres de mujeres, franceses de italianos. Los esquemas pueden traicionarnos, ese que habla francés fluido y sin acento puede que en realidad sea italiano, aquella mujer tan guapa puede que en realidad se llame Juan Ramón. En casos así tendremos que revisar, ampliar y flexibilizar algunos de nuestros esquemas, pero la forma de pensar mediante esquemas no tiene sustitución.

Aquellos esquemas sobre grupos de personas especialmente estrechos y reducidos que somos reluctantes a ampliar, son los que se conocen como estereotipos. Aunque hagamos un esfuerzo supremo por romper los estereotipos, por más que entendamos que cada ser humano es un mundo en sí mismo, podemos tener éxito sólo hasta cierto punto, no podemos dejar de generalizar del todo. Quizás conviene darle una válvula de escape humorística a esas generalizaciones propias que sabemos erróneas pero que no podemos evitar. Quizás de esa manera se pueda evitar que nuestros prejuicios nos arrastren a la hostilidad y la violencia. Tal vez al ser expresados a modo de broma, los chistes ayudan a disminuir las tensiones. Pero... ¿al transmitir los prejuicios, aunque sea sólo en forma de chiste, no estaremos promoviendo indirectamente la hostilidad en otras personas, no estaremos eternizando esa tensión que queremos disminuir?

En fin, no tengo una respuesta inequívoca para las preguntas planteadas al principio. ¿Ustedes que opinan?


Para un análisis más específico sobre chistes de homosexuales recomiendo leer este post y la discusión derivada en los comentarios.

5 comentarios:

  1. La verdad que es un tema importante. Por un lado, los chistes, como bien decís, eternizan el tema de los estereotipos, pero por otro, es complicado empezar a poner demasiadas limitaciones al humor.

    Supongo que lo ideal es cuando el humorista utiliza los tópicos sobre su propio colectivo. En ese caso, siempre se sobreentiende que está utilizando el esterotipo de forma irónica, y que no hay intención agresiva. Además, le quita gravedad al tópico, al utilizarlo él mismo.

    Por supuesto, podemos recurrir a un humor más blanco y libre de estos temas. Pero para ello sólo se puede utilizar el humor surrealista y/o absurdo, y este suele ser bastante más difícil de elaborar con cierto nivel (aunque, personalmente, me encanta).

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  2. paseaba con una piba que conozco poco y pasó alguien con una pollera muy fea, y le dije:
    -¡qué fea pollera!-
    - no digas eso, que cada uno se vista como quiera.

    lo que ella trataba de perpetuar era bueno, además, con el mismo principio, mañana me protegería a mí, cuando me pusiera un pantalón más feo que esa pollera, pero, ¿cuándo era oportuno plantearlo?, creo que esa es la base del problema: la postulación es ideal, pero quizá sólo se consiga que el tipo guarde sus chistes de negros para los judíos, el de los judíos para los negros, y el de este post para un homosexual.

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  3. haber mareicones ahi van chistes wenos:

    juegan el barça contra los judíos en una camara de gas quien ganan?-los judios porque juegan en casa
    ahi va otro cuantos judíos caben en un cohe? 101 1 en el maletero y 100 en el cenicero jujujuju
    ahí va otro
    q hace un judío rodeado de cenizas? una reunión familiar jjujujjuj


    de negros
    q hace un negro tirandose por un barranco un bien para la humanidad
    de irakis
    cual es el juego preferiso de los niños irakies?-el buscaminas jujujujuju

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  4. Muy graciosos los chistes del comentari de arriba!! Jajajajaja
    Aquí publico yo también:

    Cuál es la diferencia entre un judío y una pizza?
    Que la pizza no grita cuando la meten al horno.

    Jajajajaja

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